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Bölverk

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Bölverk

Mensaje por Administración el Jue 13 Oct 2011, 22:56

La historia de Bölverk es una historia teñida por la sangre, la guerra y la conquista. Aunque en el frío norte, donde Bölverk nació, la guerra es el pan nuestro de cada día.
El joven nació en Odness. Allí residía su clan. Allí eran fuertes. Como muchos otros clanes de aquella gélida región. Todos debían ser fuertes, porque solo los fuertes sobrevivían en aquél hinóspito rincón del Mundo. Siempre guerreando entre sí los clanes por el alimento, era una forma de vida, e incluso no habia entre sí enfado alguno, y cuando habia momentos de paz, incluso se unían clanes por casamientos. Hubo un tiempo, un tiempo que las odas de los skaldos llaman la Edad de los Héroes, algunos, o la Edad Oscura, otros, en el que todos los Clanes eligieron sus líderes y éstos formaron una especie de Consejo, del que salía el Caudillo que les llevaba a todos a la batalla.
Aquellos tiempo pasaron. Los héroes murieron. Y las viejas luchas por la supervivencia volvieron a tomar parte esencial en la vida de aquellos hombres del norte. El propio abuelo de Bölverk era el líder de su clan. Un gran guerrero que fue elegido despues de que venciera en singular combate al antiguo líder, que estaba llevando al clan a su desaparición y extinción por su precaria administración.
Y entonces llegaron hombres de tierras lejanas. Hombres que decían ser los dueños de aquel herial de hielo, nieve y ventiscas. Hombres que ni eran capaces de hacer frente a los jotums, ni a los gigantes que pululaban por allí. Necesitaban de ejercitos enteros para derrotar lo que un hombre del norte es capaz de vencer solo. Pero su superioridad y sus tácticas, amén de sus argucias e intrigas, les hicieron ganarse aquella tierra helada.
Esos hombres pasaron por cuchillo a muchos clanes, extinguiendolos completamente. Otros muchos se retiraron a las montañas, clandestinos. Y otros, como el Clan de Bölverk, doblaron la rodilla para preservar su continuidad. Y así, aquellos hombres que durante años intentaron conquistar, consiguieron un completo control de las tierras del norte.

De esos hombres nació Bölverk, o así lo creen muchos, discrepando otros. Su madre, hija del antiguo líder del clan, fue desposada por un soldado de dargaard, quienes conquistaron. Áquel que administraba las tierras de su clan y protegía a sus gentes desposó a su madre. De su unión nacieron hijos, de los cuales Bölverk fue el tercero. Diferente a todos. Tenía la piel clara, la complexión de un gigante propia de los de su raza, y los cabellos claros. Amén de unos ojos azules y profundos como el mar del norte. Incluso dicen que, cuando nació, la matrona se quedó helada cuando lo sostuvo y pensó que el niño había nacido muerto, pues nació helado como un carambano.
Bolverk creció fuerte, vigoroso y grande, en comparación con sus hermanos, con los que no compartía nada. Éstos eran delgados, ágiles, de espeso pelo oscuro y ojos color miel. LA diferencia de Bölverk con éstos hacia que su padre entrara en cólera cada vez que lo veía... desde muy joven fue entrenado en la lucha, y dejado por su padre muchos días solo a la intempérie para ver si habia suerte y no volvía. Pero Bölverk siempre volvía. Y siempre volvía más fuerte que antes. Lleno de vida.

El hecho más relevante de la vida del muchacho fue su desaparición, encadenada a un sin fín de circunstancias. Su clan estaba en guerra con un grupo de piratas, ladrones y guerreros que se escondían en las montañas, surcaban los mares con sus naves dragon, y asolaban las tierras de aquellos clanes que inclinaron la rodilla de los de dargaard. Y su padre cada vez soportaba menos a Bölverk y a su madre, a quien acusaba de haberse acostado con la mitad del clan. Un día, en una pelea en la que el dargaardiano dejó a la mujer herida, llevó a Bölverk lejos, al bosque, para darle una paliza y dejarlo a la intemperie. El muchacho se defendio, pero el dargaardiano era muy superior a él.
Aún con esas nunca se volvió a ver ni al muchacho, y se encontró el cuerpo del dargaardiano atravesado por una lanza y, lo que era más extraño, con una capa de escarcha sobre él, como si llevara congelado meses. Y solo pasaron dos días desde que desapareció. Encontraron pisadas, numerosas, que iban al norte. Por lo que todo el mundo culpó de la muerte del hombre y de la desaparición del muchacho a los bandidos y guerreros que aún no se habían rendido a Dargaard.

Durante su juventud descubrió muchas cosas. Fue creciendo y aprendiendo de todo cuanto podía. Fue soldado. Fue mercenario. Fue esclavo al que hicieron luchar contra otros esclavos o contra otras bestias por diversión. Y durante esa violenta juventud despertó en él algo que tenía dormido y que en muy raras ocasiones despertaba. Nunca se había preguntado por la gelidez de su piel, por la tolerancia al frío... por qué a veces podía congelar lo que tocaba.
Sangre muy antigua corría por las venas de Bölverk. Sangre mágica. Sangre divina. Sangre que le hacia portador de, en su tierra, el raro don de la magia. Solo unos pocos hombres, llamados Valdermen, tenían en su sangre la pizca suficiente de poder como para entender los rudimentos de la magia. Pero el poder que dormía en el interior de Bölverk y que ha despertado es una décima parte de lo que realmente el joven posee. Y nada sabe sobre sus origenes. Cosas que, de saberlas, dejarían helado a cualquiera, petrificado.

Ahora ha aparecido en Camelot. Nadie sabe la razón. Sólo él la conoce. Sólo él sabe lo que busca. Y ha dejado atrás su tierra. Tierra a la que ama. Tierra que nunca olvidará. Y tal vez un día regrese... para arreglar los errores cometidos y devolver las aguas a su cauce.


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