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El Anciano del bosque de Avalon

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El Anciano del bosque de Avalon

Mensaje por Reina_Ginebra el Miér 07 Dic 2011, 02:38

Esta historia se remonta a una tarde de abril, el sol brillaba en el cielo de Avalon y Ginebra como todos los días, salió de su castillo, quería recoger moras y necesitaban sentir la paz del lago. En su mente estaba Ejecutor, sus amenazas de muerte... Ginebra sabía que poco o nada tendría que hacer con él... Sus palabras no la dejaban descansar en paz y en el fondo de su corazón temía la muerte del reino... noches y noches pensando en ello, sin dar con la solución que acabase con la pesadilla.

Ginebra se adentró en el bosque y, caminaba por entre los antiguos y silenciosos árboles, hacía poco que habían llegado a Avalon y le gustaba ese lugar, los manzanos que le invitaban a coger sus frutos... las zarzas repletas de moras, el fruto preferido de la reina. El lago con su maravilloso fondo y su quietud exterior,.... y las gentes que iban llegando a la Isla....

Ginebra llenó su cesto de moras y se adentró en las profundidades del bosque. su mirada iba perdida y su mente ocupada con una sola idea, de repente le vio...estaba en la parte mas oscura y húmeda del bosque, allí donde los árboles eran tan altos y crecían tan juntos que el sol apenas llegaba a iluminar el suelo.... Se presentó de pronto, con su aire sombrío y su aspecto tosco. La capucha le cubría parte del rostro y solo se le podía ver la boca, cubierta por una larga barba blanca y sus ojos que emitían pálidos reflejos en la oscuridad.

Ginebra se asustó, permaneció quieta e inmóvil mientras él la observaba, escrutándola lenta y silenciosamente. Al final de lo que pareció una eternidad el anciano habló... Sois Ginebra, se que lo sois, la reina recién llegada de Camelot... Ginebra le miró retomando su entereza... si, esa soy yo... y vos? Vos quien sois?..... La mirada del anciano se suavizó... Señora, no temáis, soy un amigo, alguien que sabe de vuestro pesar, y alguien que esperaba vuestra visita hace tiempo... hizo una seña a la reina para que la siguiera y se internó entre la maleza.

Atravesaron zonas oscuras y fangosas, donde el pie se hundía por lo menos un palmo en la tierra húmeda y maloliente. Caminaban con dificultad... la marcha era lenta y difícil. El aire enrarecido dificultaba la respiración pero Ginebra seguía al anciano, al que no parecía que el camino le importunara, pues caminaba con aire resuelto y con una facilidad envidiable.

El tiempo se hizo eternidad... caminaban y caminaban hasta que llegaron a una tosca cabaña en el centro de un claro entre los árboles. El anciano condujo a la reina a su interior sin decir palabra y encendió un fuego en la vieja chimenea con algunos troncos secos que había en un cesto. El interior de la cabaña era simple, una mesa, dos sillas, una cama, la chimenea, los troncos y un pequeño mueble en un rincón. Había dos ventanas en la pared derecha, y eso era todo.

El anciano encendió dos antorchas y ofreció a Ginebra un trozo de pan mientras el se sentaba en una de las sillas y bebía de un frasco un licor oscuro. Bebía a pequeños sorbos mientras observaba a la reina desde su rincón con sus ojos relucientes.

Quien sois? Y para que me habéis traído aquí pregunto Ginebra. Soy, como ya os dije antes, vuestro amigo, solo deseo ayudaros, sabía hace muchas lunas ya, que llegaríais a la Isla, pero no pensé que sería tan pronto... El anciano la miraba fijamente... Tenéis un grave problema, el Reino esta amenazado y si no se remedia, la amenaza se cumplirá y todos pereceréis con el. Mi dulce reina, este anciano no puede permitir que eso ocurra y a vuestro lado estoy, ahora sé el por qué de mi existencia. No estáis sola Ginebra, siempre estaré con vos.....

Ginebra comenzó a hablar cuando el anciano se levanto, se puso el dedo sobre sus labios, pidiéndola silencio e indicándola que le siguiera. Salió de la cabaña y volvieron a entrar en el bosque, El suelo estaba más húmedo aún que antes y una fría y fina llovizna caía de los árboles. La oscuridad era cada vez mayor y la dama tenia que esforzarse para poder seguir al anciano que mantenía imperturbable un buen ritmo de marcha. Después de mucho caminar, salieron a la parte conocida del bosque. Ya era de noche y se podían ver las estrellas brillando entre los árboles.

El anciano miró a Ginebra y acercándose a ella le entrego un saquito de cuero... colgadlo en vuestro cuello y nunca os separéis de el, cuando necesitéis de mi, solo tendréis que cogerlo entre vuestras manos y acudiré.

Pero... pero... Ginebra le miraba completamente atónita... pero..... El anciano dió media vuelta y se alejo sin contestar a la reina. Rápidamente se perdió de vista y Ginebra volvió caminando a su castillo, rozaba el saquito y no comprendía bien que es lo que la mirada del anciano quería transmitirla, porque sabia que algo, si, algo importante le decía ese anciano al mirarla.....

Ginebra no pudo descansar esa noche y al llegar la luz del día, monto en Droop y cabalgo hasta la cabaña del anciano, necesitaba hablar con él, preguntarle eso que tanto ansiaba saber y que a la vez le ocasionaba un gran temor conocer. Aun no había terminado de subir el sendero cuando le vió sentado bajo uno de los manzanos que daban sombra a su cabaña... El anciano se levanto y se dirigió a ella... Ginebra, se que habéis venido a preguntarme algo... Solo yo puedo deciros donde se encuentra vuestro enemigo, pero debéis saber, que si el llegara a veros, os mataría, su Fortaleza es su refugio y su mayor secreto, no os dejéis ver Serenya, no permitáis que el reino se quede sin vos...... id, si, id... pero volver..... y escuchadme... no miréis a los ojos de los guardianes o vuestro cuerpo no podrá moverse. Si necesitáis mi ayuda recordar... solo tendréis que apretar entre vuestras manos el saco que pende de vuestro cuello..... Entula rato mi reina.....

Hantale meldonya. Ginebra asintió sonriendo al anciano y siguió sus indicaciones... sacó fuerzas de flaqueza y avanzó, subiendo montañas y atravesando ríos... La noche cayó y la reina, aunque presa del cansancio, continuó su camino hasta que en medio de la oscuridad, sintió la humedad y el aire enrarecido que impregnaba todo... Había llevado una antorcha que encendió con manos temblorosas. La luz apenas iluminaba un pequeño circulo alrededor, parecía como si la oscuridad sempiterna de ese lugar luchara por reducir esa pequeña esfera de luz, apagándola para siempre.

Llego a una encrucijada y se detuvo indecisa..... pero entonces... entonces escucho voces..... un sin fin de voces graves... voces que daban órdenes... y por encima de todas una voz que hizo a Ginebra taparse los oídos..... era la voz mas fuerte y desagradable que pudo ser humano escuchar..... se quedo quieta hasta que las voces se apagaron... levanto la antorcha y avanzó despacio en la dirección de los sonidos..... Volvió a encontrarse con otra encrucijada de caminos y las voces resonaron de nuevo en la noche..... miró en esa dirección y allí estaba... alta, sombría, oscura, tétrica y espantosa... la Fortaleza de Ejecutor

La dama no daba crédito a lo que veían sus ojos... decenas de demonios cuidaban su puerta... cientos de seres infernales la rodeaban..... absorta en tan horrible visión, no sintió como alguien se acercaba por detrás...... alguien que estalló en una profunda carcajada..... Ginebra, se giró lentamente y allí estaba la criatura mas horrible que la reina pudo ver nunca. No era Ejecutor, pero hubiera deseado que lo fuera...... Un demonio de 3 metros se alzaba ante ella..... sus ojos rojos desprendían el fuego del odio, de su boca caía un liquido como si de lava se tratara..... Ginebra cerro los ojos y agarro con fuerza el saquito cayendo en un sueño del que no recordaría nada.....

Abrió los ojos y el anciano la miraba... que ocurrió? preguntó Ginebra..... como pude salir de allí?..... El anciano sonrió a la reina... salisteis mi Lady... eso es lo que debéis saber... y disteis con la fortaleza del enemigo de Avalon..... vuestra misión ha comenzado...

Ginebra se incorporo poniéndose de pie..... vos me ayudasteis verdad?.... recuerdo tomar este saquito entre mis manos... es lo ultimo que recuerdo...... El anciano sonrió a la reina... si mi Lady, y siempre lo haré... en vida, a vuestro lado, y cuando mi corazón deje de latir en esta tierra, mi alma seguirá junto a vos..... para eso nací y por ello arribe a esta Isla hace ya muchas lunas... ahora es cuando se me ha revelado mi misión y la cumpliré con sumo gusto, solo mirando vuestros ojos, seria capaz de entregar mi vida, pues se que Avalon no estará solo nunca.

Ginebra se despidió del anciano y salió buscando a Droop... cogiéndole de las riendas estaba cuando escuchó cascos de caballos...... se giró y vio llegar al horror..... Se escondió tras un árbol... Ante sus ojos estaban los demonios de Ejecutor... patearon la puerta de la cabaña y sacaron al anciano de ella...... los ojos del anciano buscaron a la reina y la indicaron que no se moviera... Ginebra miraba horrorizada tras su escondite... El general de los demonios empezó a reír de forma histérica mientras tendía una mano agarrando al anciano de la cabeza y lanzándolo contra el suelo...... Ginebra cerró los ojos..... no podía mirar..... los abrió y busco los del anciano... se cruzaron las miradas y por un momento la luz de sus ojos se coló en el alma de la reina, inundándola de una gran paz..... Los demonios se aseguraron de que el anciano estaba muerto y lanzaron sobre el un papiro.... desapareciendo a la misma velocidad con la que llegaron.

Ginebra corrió al lado del cuerpo inerte del anciano...... las lagrimas caían por su rostro y sujetando su cabeza sobre su regazo tomo el papiro..... solo una firma...... Ejecutor...... Ginebra se levantó y tomando un pico y una pala anduvo por el sendero próximo a la cabaña..... el dolor y las lágrimas no le dejaban pensar con claridad..... sintió a su hermana Akhasa en ella... intentaba ponerse en contacto. apareció a su lado y entre las dos cavaron la tumba del querido Anciano del Bosque.... el Mejor y verdadero amigo que Ginebra tuvo desde su llegada a Avalon.... muerto para todos, pero no para la Reina....

Allí sobre la tumba, Ginebra juró vengar su muerte.....

En lo más recóndito del bosque, entre manzanos y helechos esta la tumba del querido amigo de la Reina Ginebra, lugar al que ella acude en busca de la paz y donde deposita una rosa que entrega a su querido anciano cada día.

Andave enyaluva nyet................

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